El por qué de las cosas

 El clima anda muy loco, debería estar muriéndome de frío pero parece verano y a veces se siente mas calor que en un verano cualquiera. Lo que hace preguntarme... ¿Como pude sobrevivir en Piura casi 5 años?, parece raro pero es seguro que el cuerpo se regula mejor cuando hace siempre demasiado calor siempre y cuando no lleguemos a sofocarnos y recordarnos el odio por las sopas en el almuerzo.

Cada vez que salgo a carretera me trae recuerdos, el ir por el camino muriéndome de calor esperanzado que la velocidad, el viento hagan su trabajo, sentir que no resulta efectivo y finalmente tener que hacer una parada para tomar una buena pipa helada, es una especie de coco verde puesta a enfriar el agua refrescante de su interior, directamente de la pipa. 

Disfruté mucho esa época, tal vez no imaginaba que alguna día podría tratar de desacostumbrarme a esa vida, tranquila de un lugar en donde no tienes mas tiempo que el ir del trabajo a tu cuarto y de tu cuarto al trabajo, sin siquiera tiempo para tener amigos mas allá de los que eran mis compañeros de trabajo, no tener con quien hablar, era raro pero reparador, estar en silencio por mas de 12 horas debe ser uno de los placeres no reconocidos de la vida.

Estar alejado de todo era la paz que tenía en ese momento.

No digo que ahora no viva en paz, solo que es diferente. El vivir por algo en lo que crees pero que no te trae problemas y el contraste actual en el que mi paz y tranquilidad depende de una sola cosa, al menos por estos tiempos. Sentir el alivio por lo que nunca existirá, lo que nunca aparecerá ni vivirá, tal vez ni se pensará. Es raro, tener tiempo para esto, tratar de no pensar en cosas que no dependen de nosotros y vivir como si nada tuviera importancia y solo sea un pequeño razonamiento causante de la respuesta lógica de la conclusión que no queremos aceptar.

Preferiría no saberlo, tal vez, imaginarlo y olvidarlo, sacarlo de mi cabeza, sacarlo de mi mundo, arrancarlo de raíz y no dejar rastro que pueda brotar, matar todo de una vez. 

Las alegrías duran menos que una alergia, el malestar invade toda mi cabeza y la cabeza es incapaz de ser feliz. Solo fingir cansa, estoy harto.

Lo poco que puedo crear se vuelve contra mí, el pequeño espacio que intentaba construir me lo quitaron. En realidad nunca fue mío, era mi lugar en el mundo, revivir ese espacio era mi escape, sentir la soledad, el cansancio, el silencio tan preciado que hasta ese momento intermitentemente era cortado por un esperado sonido. Ese sonido se fue y no volvió mas, lo extraño y es extraño, creo que no hice nada malo, solo fue el momento que se creó y que pasó, como ahora entro al olvido.

Me lo quitaron todo, tal vez fue culpa mía.

Recuerdo que fui feliz, fue poco tiempo pero fue una felicidad natural, impensada, creada sin pensar pero complementada por chispazos de media tarde que alegraban aun más esas tardes de verano.

Poco a poco se fue convirtiendo en algo mas frío, seco, solo lo esencial, ni mas ni menos, nada sobra pero si falta mucho, solo asiento y pienso, esto tenia que pasar. 

Extraño ese raro sonido de Mario Bros. Ahora solo lo escucho una o dos veces por mes, solo para las obligaciones, nunca más para lo que inicialmente creí y fue.

Puede que todo tenga un por qué, aún no lo sé, tal vez solo he cambiado.

 


 

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